La obesidad está relacionada con la diabetes, y por eso se las considera las epidemias del siglo XXI. La diabetes es la enfermedad silenciosa, la mitad de la población que la padece no lo sabe.
La insulina es la hormona que ayuda al cuerpo a usar y acumular el azúcar, obtenido de los alimentos, para transformarlo en energía. La carencia parcial o total de esta hormona provoca la diabetes. Si es escasa (o funciona incorrectamente) los azúcares se acumulan en la sangre, produciendo la hiperglucemia (niveles demasiado altos de azúcar en sangre). Esto puede dañar las arterias, el cerebro y otros órganos, por eso es tan importante mantener controlada la enfermedad.
La diabetes es una enfermedad crónica que se divide en dos grandes tipos, la de tipo 1 y la de tipo 2. En las personas que sufren diabetes tipo 1, el páncreas no produce insulina y por eso son necesarias las dosis externas de insulina. Este tipo de diabetes es la más grave porque la insulina inyectada es necesaria siempre. Los síntomas más comunes (de la diabetes tipo 1) son los de la hiperglucemia y que el riñón no elimina el exceso de glucosa por la orina, por lo tanto quien la sufre va continuamente al lavabo. Al perder tanta agua el organismo se deshidrata y eso produce mucha sed, entonces aumenta el apetito desmesuradamente debido a que la fuente de energía (los azúcares) está mal aprovechada, y eso deriva en un aumento de peso. Para solucionar todos los síntomas es necesario un tratamiento médico y dietético.
La diabetes de tipo 2 es la que padece el 80% de la población. La obesidad o el sobrepeso es uno de los factores que la desarrollan, la mala alimentación (dietas muy energéticas y ricas en azúcares) y la falta de ejercicio pueden causarla, aunque también influye la genética (la diabetes de tipo 2 es hereditaria). En los casos de diabetes de tipo 2, el cuerpo produce insulina pero no la administra correctamente, por eso, se toma medicación oral o insulina inyectada para ayudar al organismo a usar la glucosa para el consumo de energía. Los síntomas tan claros en la diabetes tipo 1 no se dan en la de tipo 2, por eso se describe la diabetes como una enfermedad silenciosa, ya que no duele y, por lo tanto, más de la mitad de las personas que la sufren no están diagnosticadas. Aunque los síntomas no sean iguales y las causas tampoco (la de tipo 1 no produce insulina, la de tipo 2 lo hace, pero insuficiente) la solución es la misma para ambas. La alimentación equilibrada y libre de dulces, bollería o bebidas alcohólicas es clave para controlar esta enfermedad. Porque ayuda a la regulación de los niveles de azúcar en sangre y previene las complicaciones a corto (hiperglucemias e hipoglucemias) y largo plazo. El ejercicio físico también ayuda a controlar la diabetes, porque aumenta el colesterol bueno en sangre, mejora la circulación periférica. Todo esto con los medicamentos pertinentes para cada caso, pues no todos los diabéticos de tipo 2 los necesitan.
La diabetes es una enfermedad que se puede prevenir, evitando el sobrepeso y la obesidad, comiendo adecuadamente, practicando algo de ejercicio y realizando análisis de sangre periódicos para controlar que la glucosa está por debajo o cerca de 120 miligramos por cada 100 mililitros de sangre.