Ser zurdo

Ser zurdo ha simbolizado todo tipo de connotaciones negativas desde el principio de los tiempos. Actualmente entre el 10 y el 15% de la población es zurda. 

“Mi hijo es zurdo ¿qué debo hacer?”. Era la pregunta recurrente de las madres de antaño y es que, injustamente tratados por casi todas las religiones, los zurdos han sufrido una discriminación salvaje que los ha tachado de enfermos mentales, personas con discapacidad, se los ha relacionado con la dislexia e incluso con el demonio o las brujas. Ser zurdo no tiene nada que ver con todo eso, y no fue hasta 1970 (¡no hace ni 40 años!) que la comunidad científica dictó que ser zurdo no era algo anormal, ni un mal hábito o un defecto que debía ser corregido. Dependiendo de qué hemisferio del cerebro sea el dominante una persona será zurda o diestra, así de simple. En los diestros el hemisferio izquierdo es el dominante y en los zurdos el hemisferio dominante es el derecho. Dicen que los zurdos son más creativos y visuales y no es de extrañar pues el hemisferio derecho es el que controla la música, el arte, la creatividad, la opinión y las emociones; a diferencia del hemisferio izquierdo que controla la lógica, las matemáticas y la ciencia. Aunque al principio esta diferenciación no está tan clara y es que la mayoría de niños usan ambas manos (ambidiestros) hasta los 4 años. Sin embargo, hay casos más precoces, la preferencia lateral que determina si un niño es diestro o zurdo no se descubre hasta que empiezan a ir al colegio. La mano que se usa para escribir es la que determina la lateralización definitiva, ésta es pura cuando un mismo hemisferio domina mano, pie y ojo; y es cruzada cuando se es zurdo de mano, pero diestro de pie, por ejemplo. En cualquier caso obligar a un niño zurdo a cambiar su conducta y “convertirlo” a diestro es ir contra natura porque dificulta sus capacidades y retrasa su aprendizaje.

Los expertos recomiendan que los padres hablen con los profesores en la guardería ante la duda si su hijo es o no zurdo. Si es afirmativo, es interesante que, posteriormente, el profesor de primaria lo sepa así éste actuará consecuentemente. Con detalles que harán la integración a un mundo de diestros más fácil para el niño zurdo, como por ejemplo: ofrecerle la tiza a la mano izquierda, una colocación especial del pupitre, enseñarle a atarse los zapatos respetando la izquierda como mano “lista”, etc.

La posibilidad de que un hijo sea zurdo si el padre lo es del 10%, del 20% si la zurda es la madre y aumenta hasta un 50% si ambos padres son zurdos.

Las religiones de todo el mundo han alimentado el reinado despótico de los diestros sobre los zurdos desde siempre:

·  El cristianismo retrató al diablo como zurdo y en la Biblia hay más de 100 referencias favorables a la mano derecha y unas 25 negativas sobre la izquierda.

·  La Inquisición persiguió indiscriminadamente a los zurdos, por considerarlos antecedentes de brujos o demonios. Y muchas personas fueron quemadas durante la Edad Media por ser zurdas.

·  El islam cree que lo que viene de la mano izquierda es impuro.

·  En la India dicen que todas las cosas buenas se hacen con la mano derecha.

Aunque se la denomine “siniestra” la izquierda tiene también connotaciones positivas:

·  Para el budismo la izquierda simboliza la sabiduría, por eso cuando se medita se coloca la mano izquierda debajo de la derecha, para simbolizar que la sabiduría es la base sobre la que debe apoyarse la práctica espiritual.

·  Quienes practican tantra siempre comienzan todas sus acciones con la izquierda.

·  La izquierda en el ámbito político simboliza la democracia, el respeto y la libertad.

·  Importantes personajes históricos fueron zurdos: Julio César, la heroína francesa Juana de Arco (que el hecho de ser zurda fue un factor más para que la consideraran bruja y fuera condenada a la hoguera), Leonardo Da Vinci, Napoleón Bonaparte, Charlie Chaplin, Albert Einstein, Henry Ford, Jimi Hendrix o Bruce Willis.

El 13 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional del Zurdo, para celebrar el inconveniente que supone vivir en un mundo diseñado para diestros.